¿Tu Labubu es original? Guía rápida para no llevarte un Lafufu
Si has intentado comprar un Labubu últimamente ya sabes cómo está el patio: agotados en todas partes, colas en las tiendas de POP MART y precios de locura en reventa. Y donde hay fiebre, hay listillos: el mercado se ha llenado de copias, tan famosas ya que hasta tienen nombre propio. Al Labubu falso se le llama Lafufu, y hay algunos tan mal hechos que dan hasta ternura.
Que te guste un Lafufu no es delito. El problema es pagarlo a precio de original sin saberlo. Así que aquí va lo que miraría yo antes de soltar el dinero.
1. Cuenta los dientes (en serio)
El Labubu clásico de la serie The Monsters tiene exactamente nueve dientes. Ni ocho, ni diez. Es el fallo más habitual de las copias: dientes de más, de menos, torcidos o directamente pegados de cualquier manera. Es la comprobación más rápida que existe y no falla casi nunca.
2. El QR de la caja
Las cajas de POP MART llevan un código QR y una pegatina de autenticidad que puedes verificar en la web oficial de POP MART. Si el QR no lleva a ninguna parte, lleva a una web rara o directamente no existe, mala señal. Fíjate también en la caja en sí: las originales tienen impresión nítida y acabado mate. Tipografías borrosas o colores chillones de fotocopia delatan al Lafufu desde lejos.
3. La cara y la pintura
El original tiene un degradado de color suave y limpio, ojos bien centrados y una sonrisa traviesa muy concreta. Las copias suelen tener la mirada perdida, manchas de pintura o ese aspecto general de "algo no va bien en esta criatura". Si es un colgante de peluche, mira las costuras: rectas y escondidas en el original, a la virulé en la copia.
4. El precio
Aquí no hay misterio: si alguien te vende por tres duros un Labubu que en todas partes está agotado o cuesta el triple, no te está haciendo un favor, te está vendiendo un Lafufu. Nadie regala lo que medio mundo busca.
5. Dónde lo compras
Tiendas oficiales de POP MART, distribuidores serios o tiendas que te digan claramente qué estás comprando. Desconfía de vendedores particulares con fotos robadas del catálogo y de webs sin políticas de devolución ni datos de contacto. En eso somos pesados por aquí: en cada ficha te contamos qué es cada cosa, y tienes 14 días de devolución por ley.

¿Y los Lafufu a sabiendas?
Curiosidad final: existe gente que colecciona Lafufus a propósito, cuanto más cutres mejor. Hay comunidades enteras dedicadas a compartir los fakes más desastrosos. Si es tu rollo, adelante, es un hobby tan digno como otro cualquiera. Lo único que importa es que nadie te cuele uno cuando pagabas por el de verdad.
Si quieres saber de dónde viene toda esta fiebre, te lo contamos en nuestra guía de blind boxes. Y si buscas el tuyo, pásate por la sección de cajas sorpresa, que algo cae de vez en cuando.
¿Le ha entretenido la crónica? La máquina espera su moneda. El azar hará el resto.